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Inquietud empresarial por el fin del outsourcing

La regulación del outsourcing y la desaparición de los sindicatos blancos y los contratos de servicios producirán gran actividad sindical en los primeros dos años del nuevo gobierno.

Cuando una empresa de outsourcing se hace cargo de administrar la nómina de un cliente, tiene dos caminos: contratar al personal con las prestaciones de ley y declarar a Hacienda el sueldo completo de cada uno, con el correspondiente pago de impuestos y contribuciones a la seguridad social, o simular que paga menores sueldos que los que realmente paga para ahorrarle impuestos y contribuciones a su cliente.

Los perjudicados por estas prácticas son el empleado, cuyos recursos en sus cuentas de Infonavit y Afore serán menores a los que debían ser, pero también el gobierno, que tiene menos recaudación de impuestos.

Esta práctica de simulación está extendida en México. De ahí que su inminente erradicación, en manos del nuevo gobierno, preocupa a las compañías. Se estima que en el país hay más de 2,000 empresas de outsourcing, según ManpowerGroup, pero sólo 40 cubren impuestos y, de éstas, apenas 20 cumplen con los estándares establecidos por la Asociación Mexicana de Capital Humano, que implican auditorías legales y fiscales.

Empresarios se preguntan también qué viene después de la ratificación del Convenio 98 de la OIT, relativo a la libertad sindical. Se preguntan qué sucederá con los llamados sindicatos blancos y los contratos de servicios, y temen que el programa de empleo para jóvenes aprendices del nuevo gobierno sea empleado por sindicatos para infiltrar células cuyo fin sea agitar el ambiente laboral en las empresas y captar agremiados; o que sindicatos de otros países traten de influir para que México adopte normativas salariales internacionales. “Se van a generar muchos temas en los dos primeros años del sexenio”, dice Hugo Hernández, socio para temas laborales del despacho Hogan Lovells.

El outsourcing “malo”

Los patrones suelen exponerles a sus trabajadores que reportar a autoridades y Afores un salario más bajo les favorece con más dinero en su quincena, porque si se declara el sueldo completo, el descuento en su pago será mayor. El monto no declarado a Hacienda se les paga “por fuera”, bajo la forma de bonos, pagos de seguros, honorarios, derechos de autor, pagos a sindicatos, etcétera, e incluso hay empresas que pagan la diferencia en efectivo, sin concepto alguno.

En realidad, el esquema sólo tiene desventajas para el empleado. Ante un despido, recibirá una liquidación basada sólo en el salario registrado ante el IMSS; eso también afecta otros beneficios, como el aguinaldo y las primas vacacionales, y el pago de incapacidades en caso de accidente o licencia de maternidad.

FUENTE: VIRIDIANA MRNDOZA ESCAMILLA

 

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